Brasil y el deficit de mano de obra cualificada

Al contrario de lo que está ocurriendo en España, en donde los índices de paro laboral marcan records históricos, las empresas brasileñas están sufriendo lo indecible por falta de mano de obra de técnicos y profesionales cualificados. Según la empresa de recursos humanos Manpower, un 60% de las empresas brasileñas no consiguen encontrar los profesionales cualificados que necesitan. La falta de mano de obra cualificada es uno de los grandes problemas de Brasil.

El crecimiento económico sin mano de obra cualificada es un objetivo dificilmente alcanzable. Ese es uno de los retos a los que se enfrenta Brasil. La falta de ingenieros y otros técnicos y profesionales amenaza seriamente proyectos de infraestructuras, así como el desarrollo del sector bancario, aeronáutico, construcción naval y petroquímico.

La competitividad de la gigante petrolera Petrobrás está comprometida, entre otros motivos, por falta de técnicos, una falta que obliga a Petrobras a usar hasta seis veces más de hombres que las firmas extranjeras que realizan proyectos parecidos. Voces autorizadas del sector petrolero brasileño aseguran que  el déficit de mano de obra es tal que si no se atiende, Brasil corre el riesgo de no cumplir las metas proyectadas para la producción de petróleo, o sea, corre el riesgo de tener un “apagón humano”.

Ante la gran falta de mano de obra cualificada, Petrobrás y otras muchas grandes empresas brasileñas se están viendo obligadas a  importar técnicos y profesionales, lo que crea graves problemas e implica un enorme aumento de sus costes laborales. Las grandes empresas tienen el dinero para contratar o formar a sus trabajadores cualificados, pero…. y  las pequeñas y medianas empresas? Simplemente no pueden hacerlo y en muchos casos ven limitado su crecimiento e incluso tienen que reducir el tamaño de la empresa.

La creciente demanda de mano de obra cualificada provocada por la expansión económica  está generando la creación de más universidades privadas y cursos de formación y capacitación profesional por parte de las grandes empresas (Petrobas, Vale, Embraer y otras muchas), que están invirtiendo recursos nada desdeñables en este tipo de programas.

Por su parte, el Gobierno de Brasil está dedicando grandes esfuerzos a impulsar la educación y formación profesional  y contrarrestar el déficit de trabajadores capacitados, un objetivo presente tanto en el PAC (Plan de Aceleración del Crecimiento) que en su día lanzó el Presidente Lula como en el Plan Brasil Maior para el período 2011-2014 de su sucesora Dilma Rousseff, con el que se pretende aumentar la competitividad de la industria brasileña a través de incentivos a la innovación y con más inversión en formación.

Además de aprobar becas para que 75.000 estudiantes brasileños puedan formarse en el exterior y mejorar su capacitación., el Gobierno de Dilma Rousseff lanzó el programa denominado PRONATEC (Programa Nacional de Acceso a la Enseñanza Técnica y Empleo), cuyo objetivo no es otro que expandir, interiorizar y democratizar la oferta de cursos técnicos y profesionales de nivel medio y cursos de formación básica y continuada para trabajadores, intensificando el programa de expansión de escuelas técnicas en todo Brasil.

Hasta el año 2014, el Gobierno Federal prevee la construcción de más de 200 nuevas unidades de la red en dos fases. En la primera fase, ya en ejecución, serán construídas 88 unidades y las restantes 120 unidades deberán ser construídas durante 2013 y 2013. Con ese impulso, quedará formada una red de 600 escuelas que podrán atender una masa de 600.000 estudiantes. El programa también amplía las redes estatales de educación profesional, a las que se asignarán recursos para construcción, reforma y ampliación de infraestructuras escolares y para formación de profesores.

Hasta el año 2000, la inversión anual en educación representaba un  2% del PIB.  Actualmente ya  representa cerca del 5%, lo cual pone de manifiesto la voluntad y encomiable esfuerzo con que Brasil está intentando atajar el problema que para el país supone el actual deficit de mano de obra cualificada.

Pero…. debido a la extensa lista de obras que deben ser construidas en los próximos años para la Copa del Mundo, los Juegos Olímpicos y también para satisfacer la demanda energética de sus casi 200 millones de habitantes, Brasil está sediento de trabajadores de todos los niveles profesionales y técnicos, y no puede fabricarlos de la noche a la mañana, por eso el Gobierno, a pesar de las resistencias de ciertos gremios de profesionales, se está viendo forzado a flexibilizar las normas migratorias para que más extranjeros con alto nivel de calificación profesional puedan trabajar en el país.

Brasil tiene una demanda de ingenieros, arquitectos, profesionales y expertos en tecnología, muy superior a la que puede suplir la mano de obra nacional, y tiene que solucionar ese problema de forma más o menos inmediata so riesgo de estrangulamiento de su economía productiva. El comité organizador de los Juegos ha hecho sonar la alarma: el tiempo corre y faltan profesionales especializados y mano de obra cualificada para sacar adelante los proyectos, no solo los de las instalaciones deportivas sino también los de las múltiples y ambiciosas obras de infraestructura que se están acometiendo en Brasil, y apuntó como solución la contratación contrareloj de trabajadores extranjeros.

La inmigración de trabajadores a Brasil se rige por una ley de 1980, cuando el país todavía vivía bajo el régimen militar. Conforme a dicha legislación, a los extranjeros se les hace un gran número de exigencias para comprobar su idoneidad y la empresa que pretende contratarlos debe pasar por toda una maratón de trámites burocráticos.

Sin embargo, parece que ultimamente las dificultades están  cediendo a las demandas de la economía. El pasado año 2011 el Ministerio de Trabajo concedió más de 60.000 autorizaciones de trabajo a extranjeros, lo cual supone un aumento del 30% en comparación con el mismo período del año anterior. Pero continúa habiendo un gran deficit de mano de obra cualificada, y por eso Brasil está obligado a responder a esa demanda de mano de obra atrayendo a los profesionales necesarios y facilitando su entrada al país.

En España ya existe una incipiente emigración laboral hacia Brasil que podría crecer a corto plazo, ya que Madrid y Brasilia han comenzado a encauzarla, agilizando trámites a los españoles que buscan una oportunidad en el mercado brasileño.

Brasil precisa de 2 millones de trabajadores cualificados y España los tiene, pero para muchos de ellos la opción Brasil no está nada clara, en parte porque la legislación de implantación empresarial en el país es restrictiva. La meta es flexibilizar la entrada a Brasil de mano de obra española, facilitar el trasvase de trabajadores y fijar convenios para formar personal brasileño en turismo y en otros sectores, ya que las firmas quieren incorporar el modelo español.

Para los trabajadores españoles cualificados en situación precaria o en paro, Brasil puede ser una buena alternativa. Representantes de España debatieron el año pasado con empresarios brasileños cómo aunar la necesidad inmediata de profesionales capacitados en turismo y construcción y el deseo de muchos trabajadores de probar fortuna en Brasil. Y se firmó un convenio que facilitará la llegada de especialistas españoles al país.

La realidad es que el fuerte y rápido crecimiento de los últimos años ha cogido a Brasil  desprevenido en educación: no ha formado trabajadores especializados suficientes como para cubrir las nuevas áreas de desarrollo. Por ello, Brasil  se ve obligado a importar especialistas del exterior de forma inmediata para mantener su actual expansión y no lastrar su crecimiento, y al mismo tiempo se  está elevando a marchas forzadas la inversión en formación para dotarse de una adecuada cantidad de profesionales a medio y largo plazo.