Los planes de Brasil para acelerar el crecimiento

“Iniciamos en esta ocasión la construcción de un Brasil más rico, más fuerte, más completo y más competitivo’. Esas fueron las palabras de Dilma Russeff, actual presidenta de Brasil cuando hace unos meses anunció el nuevo plan de inversiones para construir carreteras y ferrocarriles en todo el país por valor de 133.000 millones de reales (unos 50.000 millones de euros).

Ya antes, en el año 2007, el gobierno federal brasileño presidido por Lula lanzó el “Programa de Aceleración del Crecimiento” (conocido por las siglas PAC), cuyo objetivo era contribuir al desarrollo acelerado y sustentable de Brasil, a base principalmente de cuantiosas inversiones en grandes obras de infraestructura y de medidas para estimular el crédito.

El PAC, a través de importantes inversiones públicas y privadas, contribuyó de manera decisiva al incremento de la oferta de trabajo y a la generación de riqueza. En tan solo un período de cuatro años (2006 a 2010) se dobló el volumen de las inversiones públicas brasileñas, pasando del 1,6% al 3,40 del PIB, y fueron creados 8,2 millones de puestos de trabajo en ese mismo período.

Sin duda alguna, dicho programa tuvo una importancia fundamental para Brasil durante la grave crisis financiera mundial, garantizando el empleo y los ingresos de los brasileños, lo que a su vez permitió la continuidad del consumo interno de bienes y servicios, manteniendo así la actividad económica del país y aliviando los perniciosos efectos de la crisis sobre las empresas brasileñas.

En su discurso de presentación del PAC-2, la presidenta Dilma Rousseff dijo que el camino recorrido por Brasil le permitió crecer hasta el punto de convertirse en la 6ª economía del mundo, preservar la estabilidad económica y combatir la inflación.

El PAC-2 contempla la construcción de 7.500 kilómetros de autovías y 25.000 kilómetros de red ferroviaria, incluido el tren de alta velocidad entre Río de Janeiro y Sao Paulo, además de la construcción y mejora de puertos y aeropuertos. Aunque el programa se desarrollará en un plazo de 25 años, más de la mitad del presupuesto se invertirá durante los primeros 5 años.

Las obras de infraestructuras del PAC-2 además de dinamizar la economía de Brasil durante los próximos años, posibilitando así que el país continúe por la senda del crecimiento sustentable, supone una notable ampliación del abanico de oportunidades de negocio para el sector privado brasileño, y también para los inversores extranjeros.

Sectores tales como el transporte, la energía, obras de movilidad urbana, la construcción de aeropuertos, redes viarias y ferroviarias, y su explotación, constituyen un enorme y variado conjunto de oportunidades para el sector privado, tanto brasileño como extranjero, y particularmente para las empresas e inversores españoles, muchos de los cuales ya han tomado o están tomando posiciones en el mercado brasileño.

Por lo que toca a la movilidad urbana, se invertirán cuantiosos recursos con el objetivo de ampliar y mejorar el sistema de transporte público de grandes centros urbanos: metros, trenes urbanos, carriles bus, estaciones, etc. A los más de 12.000 millones de euros de inversión federal previstos para este capítulo, habrá que añadir los recursos que aportarán los estados y los municipios, que incrementarán sensiblemente el total de la inversión en este sector.

En lo que respecta a las doce ciudades que serán sede de la Copa del Mundo 2014, están ya siendo realizadas obras en puertos y aeropuertos, estadios deportivos, redes de transporte urbano, establecimientos hoteleros, etc, Tal tipo de inversiones cuentan con el apoyo del gobierno federal, a través de líneas de financiación disponibles no solo para los estados y municipios sino también para el sector privado que quiera participar en dichos proyectos.

Finalmente, es de destacar que no son solo las grandes empresas del sector energético, transporte o construcción las posibles beneficiarias de las oportunidades de negocio del PAC-2 y otros programas complementarios, sino que también son sus posibles beneficiarias las PYME y las empresas de otros sectores, por ejemplo, hostelería, fabricación e explotación de maquinaria, o el sector tecnológico, pues es evidente que la ejecución de tantas y tan grandes obras de infraestructuras va a precisar de maquinaria, equipamientos, diversas tecnologías y servicios.

Los planes de inversión y crecimiento del gobierno brasileño constituyen sin duda alguna un conjunto de importantes medidas para la reactivación de la economía brasileña que,como no podía ser de otra manera, han sido acogidos favorablemente tanto por el sector empresarial de Brasil como por los inversores extranjeros.